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Nutrición aplicada

La pájara en ciclismo: qué es, cómo salir de una y cómo no volver a sufrirla

Qué es la pájara (hipoglucemia del ciclista), sus síntomas, el protocolo para salir de una en plena ruta y la estrategia para que no vuelva a pasar.

Edwin Castiblanco, director científicoPublicado el Lectura de 6 minutos
Ciclistas de ONE sosteniendo el esfuerzo en una subida

Respuesta corta: la pájara (el «bonk» anglosajón) es el desplome brusco de rendimiento que ocurre cuando se agotan las reservas de glucógeno y el cerebro —que vive de glucosa— entra en modo emergencia: debilidad súbita, mareo, niebla mental y piernas vacías. Se sale con azúcares rápidos y ritmo mínimo durante 20–30 minutos, y se evita comiendo por reloj desde el inicio de la ruta.

Herramienta: para no volver a quedarte corto, la calculadora de nutrición en ruta reparte los carbohidratos por hora de la salida que tienes por delante.

Qué está pasando en tu cuerpo

Tus depósitos de glucógeno (músculo + hígado) almacenan combustible para unos 90 minutos de esfuerzo intenso. Cuando se vacían:

  • El músculo pierde su combustible rápido: la potencia cae aunque el esfuerzo percibido se dispare.
  • El hígado deja de sostener la glucosa en sangre, y el cerebro lo nota antes que nadie: mareo, confusión, irritabilidad, visión «rara».
  • Quemar grasa sigue siendo posible, pero a intensidades muy bajas: de ahí la sensación de solo poder «pedalear de vuelta a casa».

No es falta de voluntad ni mal día: es bioquímica. Y es 100 % prevenible.

Síntomas: reconocerla a tiempo

Fase temprana (aún estás a tiempo):

  • Hambre repentina e intensa.
  • Potencia que cae sin causa aparente; todo cuesta más de lo que debería.
  • Irritabilidad, impaciencia, «quiero que esto acabe».

Pájara instalada:

  • Debilidad súbita y global, piernas de trapo.
  • Mareo, sudor frío, temblor.
  • Niebla mental: decisiones lentas, dificultad para calcular, peligroso en tráfico y descensos.

Protocolo para salir de una pájara en ruta

  1. Para o baja a ritmo mínimo. Seguir apretando solo profundiza el pozo.
  2. Azúcar rápido, 40–60 g: gel + bebida azucarada, o el clásico refresco de cola de gasolinera, plátano, gominolas, lo que haya.
  3. Espera 15–20 minutos a ritmo suave: la glucosa tarda eso en estar disponible.
  4. Sigue comiendo en tomas pequeñas cada 15–20 min el resto de la ruta: la primera dosis apaga el incendio, no rellena el depósito.
  5. Acorta la ruta si es posible. El día ya no se arregla; el objetivo es volver seguro.
  6. Bebe también: la pájara suele venir acompañada de deshidratación. Guía de hidratación →

Si hay confusión importante, palidez extrema o no remonta tras comer y descansar: es momento de parar del todo y pedir ayuda, no de «terminar como sea».

Cómo no volver a sufrirla

La pájara es siempre un error de planificación (casi siempre uno de estos cuatro):

  1. Salir con depósitos a medias: comida rica en carbohidratos el día antes y desayuno adecuado. Qué comer antes →
  2. Empezar a comer tarde: la ingesta empieza a los 20–30 minutos de ruta, por reloj, no por hambre.
  3. Comer menos de lo que la ruta exige: 30–60 g/h en salidas normales, 60–90 g/h en largas o intensas. Cuántos gramos por hora necesitas →
  4. Sobre-ritmo: ir 30 W por encima de tu realidad la primera mitad quema el glucógeno al doble de velocidad. La mitad de las «pájaras» son en realidad errores de pacing con la nutrición de cómplice.

Los tres tipos de pájara, que no se arreglan igual

Se habla de la pájara como si fuera una sola cosa. En la práctica hay tres escenarios con causas distintas, y confundirlos lleva a repetir el error:

La clásica, por vaciado. Ruta larga, ingesta insuficiente, el glucógeno se agota alrededor de la hora y media o dos horas de esfuerzo sostenido. Es la que describe todo el mundo y la que mejor responde al azúcar.

La del arranque en ayunas. Sales temprano sin desayunar, con el glucógeno hepático ya bajo de la noche. Aquí la caída llega mucho antes —a veces a los cuarenta minutos— y sorprende porque la ruta era corta. El hígado, no el músculo, es el que se queda sin reservas. La prevención no es comer más en ruta: es no salir así.

La del sobre-ritmo. El depósito era suficiente para la ruta prevista, pero se quemó al doble de velocidad por ir por encima del umbral en la primera mitad. Técnicamente es una pájara; en realidad es un error de gestión del esfuerzo con la nutrición de cómplice. Es la más frecuente en marchas y gran fondos, donde el grupo marca un ritmo que no es el tuyo.

Distinguir cuál te pasó es lo que evita que se repita. Si comiste bien y aun así te vaciaste, el problema no estaba en la mochila.

Qué hacer los dos días siguientes

La pájara no termina cuando llegas a casa. Vaciar el glucógeno por completo deja una resaca metabólica que dura más de lo que la gente supone:

  • Las primeras horas: carbohidrato de verdad, no solo azúcar. Entre 1 y 1,2 g por kilo y hora durante las tres o cuatro primeras horas si vas a volver a entrenar pronto. Con algo de proteína.
  • El día siguiente: rodaje suave o descanso. Salir a hacer intensidad al día siguiente de una pájara seria es la forma más rápida de encadenar dos semanas malas.
  • Cuenta con dos o tres días hasta recuperar sensaciones normales. Si a los cinco días sigues plano, ya no es la pájara: mira sueño, carga acumulada y, si se repite, valoración médica.

Y anota qué pasó: cuánto comiste, cuándo empezaste, a qué ritmo ibas. Sin ese registro, el próximo intento parte de cero.

Por qué en la sabana llega antes

Dos factores que aquí se suman y en otros sitios no:

  • A 2.600 m el cuerpo tira más de carbohidrato para la misma potencia relativa, porque es la vía que menos oxígeno consume por unidad de energía. El depósito rinde menos kilómetros.
  • El apetito baja en altura justo cuando habría que comer más, y el frío de la mañana esconde la señal. Con las salidas típicas que arrancan a 8 °C en Usaquén y suben a 20 °C dos horas después, comer por reloj deja de ser un consejo y pasa a ser la única forma de no quedarse corto.

Qué más cambia entrenando en altura →

Pájara vs. otras cosas que se le parecen

  • Deshidratación/golpe de calor: cursa con FC alta, piel caliente y mareo, y no remonta solo con azúcar. En calor, sospecha de ambas.
  • Hiponatremia (exceso de agua sin sodio en pruebas muy largas): confusión e hinchazón; beber más agua la empeora.
  • Fatiga acumulada de días: si sales ya vacío de sueño y entrenamientos, no hay gel que lo arregle: eso es un problema de recuperación, no de ruta.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura una pájara?

Con azúcar y ritmo suave, la mejoría llega en 15–30 minutos, pero el rendimiento del día no vuelve del todo: los depósitos tardan 24–48 h en rellenarse por completo.

¿Por qué me da pájara siempre a la misma hora (2,5–3 h)?

Porque es cuando se agota el glucógeno si no comes suficiente desde el inicio: es la aritmética de ~90 min de reservas + lo poco que ingieres. Sube los gramos/hora y empieza antes.

¿La pájara es peligrosa?

El estado en sí se revierte comiendo, pero la niebla mental sobre la bici —en tráfico o descensos— sí es peligrosa. Por eso el protocolo prioriza parar y remontar antes que «llegar como sea».

¿Los profesionales tienen pájaras?

Sí, y por las mismas razones (cálculo corto de gramos/hora o ritmo excesivo). La diferencia es que sus equipos convierten cada pájara en un ajuste del plan: exactamente lo que deberías hacer tú.

Referencias

Fuentes primarias y declaraciones de posición que sostienen las afirmaciones de esta guía.

  1. Jeukendrup, A. E. (2014). A step towards personalized sports nutrition: carbohydrate intake during exercise. Sports Medicine.
  2. Burke, L. M., Hawley, J. A., Wong, S. H. y Jeukendrup, A. E. (2011). Carbohydrates for training and competition. Journal of Sports Sciences.

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